jueves, 21 de mayo de 2009

México: energía “limpia” española despoja comunidades

Pobladores protestan frente al parque eólico Pobladores protestan frente al parque eólico

El Proyecto del Corredor Eólico del Istmo de Tehuantepec es una propuesta con los vientos que corren por esa región. Pero la población ve este proyecto como una nueva conquista española que significa la entrega de sus recursos y soberanía a las empresas multinacionales.

Lo único que les queda a las comunidades locales es el despojo y la privatización de su territorio por parte de empresas extranjeras. Ya históricamente, la población indígena y campesina del Istmo ha sido altamente discriminada y marginada por el modelo socioeconómico polarizante, en beneficio de los sectores dominantes y las transnacionales, con el beneplácito y entreguismo de las autoridades mexicanas. Estas llegan con la promesa de inversiones millonarias, empleo y progreso.

Fuentes de energía como la eólica se presentan como renovables y por eso limpias y aceptables. Pero para la construcción de estos parques eólicos, se necesitarán 130 mil hectáreas del territorio para instalar 5000 aerogeneradores. Cada aerogenerador ocupa casi media hectárea y se rellena con 120 toneladas de cemento y varilla, afectando los mantos freáticos y las siembras. Información verídica, completa y detallada no fue proporcionada con anterioridad: por ejemplo, sobre el modo en que la tierra sería afectada, desertificación, anegación, etc. Y los contratos de renta por la tierra que se les hizo firmar haciendo uso de engaños a los campesinos resultaron leoninos: van de 40 a 60 años y los pagos son de 100 a 150 pesos anuales. Copias de los contratos firmados no les fueron entregadas. Procedimientos legales ante los juzgados civiles ya han sido iniciados, pidiendo la nulidad de dichos contratos.

De acuerdo a la información facilitada por los afectados, las empresas que negociaron estos contratos son las españolas y vascas Unión FENOSA, Gamesa, Endesa, Acciona, Eoliatec, Preneal, Iberdrola; la alemana Siemens, las estadounidenses General Electric y Enron; así como Energía de Francia. Estas empresas tienen de su lado un enorme poder económico y jurídico. Para las comunidades es muy difícil alcanzar la justicia ya que la desigualdad de poder es muy grande. El Gobierno español y vasco les apoyan incondicionalamente a través de créditos, leyes que favorecen su internacionalización y una cobertura diplomática en caso de que se vean dañados sus intereses económicos. El marco para ello lo proporcionan tratados como el de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLC UE-México) que favorece los intereses comerciales europeos en México.

Esto no está contribuyendo a llevar el progreso y una mejora en la calidad de vida de las comunidades del Istmo, sino todo lo contrario. Por esta razón los ejidatarios y comuneros instan al gobierno español y al vasco a que retiren su apoyo económico, político y diplomático mientras la actividad de las empresas se desarrolle en un contexto de violación de derechos fundamentales. Piden también, que elaboren con urgencia nuevas proposiciones de Ley que tengan como objetivo poner límite a las vulneraciones de derechos fundamentales que las empresas españolas están cometiendo fuera de sus fronteras.

Contrastando con los millones de dólares que las empresas van a obtener del territorio del Istmo, los empleos que prometen son escasos y miserables. Por el contrario, el proyecto sólo beneficiará a los empresarios, con la importación de la tecnología sin pagar impuestos, la venta de la energía generada a Centroamérica y los Estados Unidos de Norteamérica, como parte del Sistema de Interconexión Eléctrica para América Central, SIEPAC. También empresas como Waltmart, Soriana, Cemex, Coca Cola, Pepsi Cola, harán uso de esta energía.

Cabe destacar que la población local sigue pagando altos precios por la energía que consumen y que viene de otros lugares. Ante esto se hacen la siguiente pregunta: ¿dónde está la energía limpia y el progreso para la población?

Salva la Selva está de acuerdo con la producción de energía renovable y sostenible, que contribuya y garantice la soberanía energética de las poblaciones. Este proyecto energético en particular no es sostenible y va en contra de la soberanía energética de los habitantes del Istmo.

Ni un parqué eólico más en la región del Istmo de Tehuantepec
El Istmo no es de las empresas trasnacionales.
La tierra y el viento no se venden: se aman y se defienden.

Si usted firma la carta que encontrará abajo, esta se enviará automáticamente a las siguientes direcciones.
http://www.salvalaselva.org/protestaktion.php?id=354