lunes, 10 de septiembre de 2012

Iberdrola y Endesa echan un pulso al Gobierno con el cierre de Garoña

Para aquellos que se sienten antinucleares esta noticia, aún con muchas reservas, da para estar contentos. Los consumos bajaron, la voluntad de eliminación de las deudas acumuladas de déficits electricos y las propias circustancias de la crisis al parecer llevan a esta sorpresiva situación, pero ¿quién hubiera dicho hace años que la central de Garoña se cerrara y dejara de funcionar en este escenario económico y con estos actores políticos?

Las compañías energéticas Endesa e Iberdrola renunciaron ayer a pedir la ampliación del plazo para seguir operando la central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos.

Según fuentes del sector, Endesa e Iberdrola, propietarias al 50% de la sociedad Nuclenor que es la que opera Garoña, agotaban el plazo marcado por la ley para pedir ese permiso que les hubiera dado la posibilidad de seguir operando la central hasta el año 2019. Estas compañías habían solicitado un plazo adicional de dos meses para decidir si pedían o no la ampliación del permiso de Garoña hasta 2019, pero el Ministerio de Industria se lo ha negado.

Según fuentes del sector, Endesa e Iberdrola renuncian a seguir operando Garoña ante la incertidumbre regulatoria por la nueva reforma energética, tal como adelantó EXPANSIÓN el pasado 13 de julio. La nueva norma energética, aunque está bloqueada, se plantea crear nuevas tasas por generación eléctrica a las compañías.

Según la potencia (400 megavatios) y producción de Garoña, el nuevo coste extra fiscal podría llegar a los 40 millones de euros anuales.

Ante esta situación, las eléctricas se plantean el cierre de la central burgalesa porque considerarían inviable económicamente la planta. Tras algún ejercicio en pérdidas, en 2011, Garoña logró un pequeño beneficio de 13 millones de euros. Con la nueva regulación, tendría que pagar una tasa de unos 40 millones y volvería a los números rojos.

Al no pedir el permiso para seguir operando hasta el año 2019, Endesa e Iberdrola se verán en la obligación de clausurar la central en julio de 2013. La central de Garoña, la única nuclear en España que ha superado los 40 años, ha sido fuente de polémica en el sector energético desde hace dos años.

Entonces, el gobierno del PSOE, por motivos electoralistas, decidió el cierre de la central de Garoña en 2013, precisamente, el plazo que aún queda vigente legalmente. Cuando el PP llegó al Gobierno, anunció que permitiría la extensión de esa fecha hasta 2019 si las empresas propietarias así lo solicitaban. Como no ha sido así, técnicamente, Garoña deberá clausurarse el próximo año.
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