miércoles, 12 de junio de 2013

Las otras nucleares de Iberdrola se paran solas

A la falta de actividad de la central nuclear de Garoña desde diciembre de 2012 (cuya continuación se está planteando el gobierno), a finales de mayo tuvimos que añadir los parones de otras tres centrales españolas, todas ellas participadas por Iberdrola. Estas eran las de Almaraz II (Cáceres) (participada un 52%), Ascó II (Tarragona) (un 15%) y Trillo (Guadalajara) (49%). Las dos primeras fueron paradas por avería y la tercera por recarga. La inactividad de estas cuatro centrales suponía la inoperatividad de la mitad del parque nuclear español, un total de 3500 MW. Por lo tanto, como apunta  Ecologistas en Acción que "a pesar de los argumentos de la industria nuclear, esa energía no es garante de potencia eléctrica y que es sustituible". La central de Ascó sufrió una bajada de nivel en uno de los generadores de vapor de sul reactor II que provocó la parada. Esta ocurrió en los generadores de vapor que transfieren el calor del circuito primario, en contacto directo con las barras de combustible, al secundario, donde se genera vapor que mueve la turbina y el alternador que produce la electricidad. Son por lo tanto uno de los elementos más importantes de la central. Estos elementos ya fueron sustituidos a finales de los 90 tanto en los dos reactores de Ascó como en los de Almaraz. La turbina del reactor II de Almaraz se paró como protección eléctrica del generador, un fallo que ya se ha repetido al menos en otra ocasión.  Los parones se suceden sin cesar, incluso simultáneos como en esta ocasión: el año pasado (2012) por ejemplo hubo tres centrales paradas en dos ocasiones e incluso cuatro durante varios días de junio. Ecologistas en Acción opina que estos sucesivos y simultáneoas parones demuestran que la energía nuclear está lejos de ser un garante de la potencia eléctrica, especialmente actualmente cuando las centrales han cumplido varios años y sus sistemas han envejeciendo. Su vulnerabilidad es mayor y por tanto el mantenerlas funcionando  una irresponsabilidad, sobre todo la más antigua de ellas,
la central de Garoña con más de 42 años que también se ve afectada por múltiples deficiencias.

La decisión del CSN sobre Garoña no solo es peligrosa sino que además ha dejado a dicho organismo en una posición débil, cuando es más necesaria que nunca la independencia y la firmeza para una eficaz vigilancia del parque nuclear. Por otro lado este hecho demuestra que las nucleares son perfectamente prescindibles, ya que en la práctica hay que disponer de centrales alternativas que deben sustituirlas cuando, como es el caso, la potencia nuclear se reduce a la mitad.