jueves, 21 de marzo de 2013

La amenaza nuclear de Iberdrola persiste

- Era éste el botón de apagado?
- Mmmmmh....
 
Este febrero trascendía que Nuclenor (consorcio operador de la central nuclear de Garoña formado a partes iguales por Iberdrola y Endesa) solicitaba

permiso para construir un Almacén Transitorio Individual (ATI) para albergar los residuos nucleares de su interior. Al mismo tiempo los medios de comunicación informaban de una reunión entre estas transnacionales y el minesterio
de industria y energía para prolongar la vida activa del parque nuclear.

¿UN A.T.I. EN GAROÑA?

Ecologistas en Acción informó que la empresa Nuclenor solicitó el permiso para construir un Alma-cén Transitorio Individual (ATI) en el recinto de la central de Garoña (Burgos). Esto indica la clara intención de Nuclenor de cerrar definitivamente la planta y muestra que el Almacén Transitorio Centralizado (ATC) no va a estar construido a tiempo.
La construcción de un ATI es uno de los primeros pasos para desmantelar una central nuclear. Una vez el combustible gastado en la piscina de la central, tal como hoy se encuentra en Garoña, se enfrié, lo que tarda unos años, y decaiga su radiactividad hasta valores menos virulentos podrá depositarse en un ATI. Tal es el proceso que se ha seguido en la central nuclear de Zorita (Guadalajara) que se encuentra en desmantelamiento. Probablemente, en Garoña se construya una losa sísmica de hormigón donde se depositarán los contenedores de hormigón y acero con el combustible gastado. Estos bidones permanecerán al aire libre y protegidos tan solo por una doble valla, al igual que ocurre en Zorita.
Este paso es imprescindible para proceder al desmantelamiento de la central. Además de este ATI, la central de Ascó (Tarragona) está en proceso de construcción del suyo propio, donde calculan que depositarán combustible gastado a partir de 2014. Con estos dos ATI serán ya cuatro los depósitos de residuos al aire libre que existirán en España, puesto que a estos habrá que sumarles los de Trillo y Zorita (Guadalajara).
Para Ecologistas en Acción esta situación muestra a las claras la imprevisión de la industria nuclear en cuanto a la gestión de los residuos de alta actividad, pues se ve obligada a ir construyendo este tipo de instalaciones provisionales según se van cerrando las centrales nucleares. De hecho el ATC que se pretende construir en Villar de Cañas (Cuenca) no estará listo antes de 2020 según las proyecciones más optimistas de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). Esta instalación se ha demostrado tan conflictiva y problemática socialmente que hasta la fecha no se ha conseguido un consenso para su construcción.

A vueltas con la continuidad de Garoña

  Este febrero también trascendió en los medios de comunicación que Iberdrola y Endesa mantuvieron negociaciones con el Ministerio de Industria, Ener-gía y Turismo acerca de la posibilidad de fijar un periodo de vida útil de 60 años para el conjunto de las centrales nucleares que permita ampliar el periodo de amortización de las instalaciones y, con ello, garantizar su operación en condiciones de mayor rentabilidad. Esta ampliación de vida útil se apliocaría también a la central de Garoña, ya que permitiría establecer un calendario de amortización de las inversiones necesarias para adaptar la planta a las exigen-cias tras el accidente de Fukushima e incluso procurar rentabilidad a pesar de los nuevos impuestos.
Esta hipótesis se une a los continúos rumores sobre la continuidad de la central cercana a Euskal Herria. Así, los medios se hacían eco de que tanto Endesa e Iberdrola como Industria tienen interés en mantener Garoña. Esta central nuclear ha sido la primera en llegar a los 40 años de vida útil. El resto de plantas lo harán a partir de 2021, pero las transnacionales enérgeticas quieren disponer de más certidumbre para el conjunto del parque nuclear.
Para  Iberdrola y Endesa el problema de Garoña es de viabilidad económica y la solución solo puede venir del ministro de Industria, José Manuel Soria. Este expresó el 18 de febrero la "predisposición" de su departamento a prolongar la vida útil de la central si se cumplen las condiciones de seguridad.
Pese a que el operador Nuclenor (Iberdrola y Endesa) no ha solicitado la continuidad de la planta, Garoña puede continuar operando hasta julio de 2013. El Gobierno se ha propuesto publicar antes de esa fecha una reforma energética que aborde cambios profundos y modifique la actual Ley del Sector Eléctrico, en vigor desde 1997. La Ley de Economía Sostenible aprobada por el Gobierno del PSOE ya permitió que las centrales pudiesen operar más allá de los 40 años. Pero en el caso de Garoña, su operador precisa conciliar su ampliación a los nue-vos impuestos, ya que la descarga del reactor supone el pago de 153 millones de esuros en impuestos.
  El vicepresidente de la Sociedad Nuclear Española y director general de Iberdrola Generación Nuclear, Francisco José López García, también se ha manifestando al respecto anunciando  que Garoña "mantendrá todas las opciones que tenga en su mano" mientras que el Gobierno no dicte una autorización de predesmantelamiento. De iniciarse el predesmantelamiento la situación será mucho más irreversible, porque ya no serán las mismas condiciones que las de operación.