miércoles, 14 de marzo de 2012

Recordando a Fukushima, exigiendo el cierre de garoña

Un millar de personas marcharon el sabado 10 de marzo en Bilbo hasta la nueva sede de Ibertrola (Torre Iberdrola) para recordar el desastre de Fukushima y exigir una vez más el cierre de su central hermana, Santa María de Garoña. Acudió una diversa representación del panorama político. Se corearon lemas como "Ni un día más. Garoña cierre ya", o "Iberdrola no es nada verde", "Lemoiz bezala Garoña itxi orain", etc.




También se sucedieron las manifestaciones en la misma Garoña o en Baiona donde asistieron 500 personas

500 persona Baionan nuklearraren kontra prentsa agiria (www.bizimugi.eu)

(Jarraitzen du- Continúa)


Comunicado Bilbo:

Una gran representación del espectro pólitico vasco compuesto por  organizaciones sociales, ecologistas, sindicales y políticas convocan a una Manifestación el 10 de marzo en Bilbao para reivindicar el cierre inmediato de la central nuclear de Garoña. Coincidiendo con el primer aniversario del accidente nuclear de Fukushima, piden al Gobierno del Partido Popular el cierre inmediato de la central nuclear de Garoña. Llaman a la sociedad vasca a movilizarse para denunciar el peligro nuclear.

El próximo 11 de marzo se cumple un año del accidente nuclear que afectó gravemente a 4 reactores atómicos de Fukushima – Daiichi en Japón. Hoy todavía no se conocen las consecuencias sobre la salud y la vida humana y sobre el medio ambiente de las enormes cantidades de radiactividad expulsadas por esas centrales durante varios meses. Se calcula que serán en torno al 20% de las emitidas en Chernobyl donde hubo miles de personas afectadas hasta la muerte y miles de millones de euros en daños materiales.
 
En estos días, el nuevo ministro de Industria y Energía del Partido Popular, sumándose a las agresivas medidas políticas y sociales de su partido, ha anunciado su intención de prolongar la vida de la central nuclear de Garoña hasta el año 2019, sobrepasando la prórroga actual y la previsión de cierre para el 2013.
  
El nuevo gobierno encargó al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) un informe sobre la central que concluye que no hay inconveniente en alargar la vida de la central de Garoña, informe que nosotros y nosotras ponemos en duda por la falta objetividad de este consejo. Además,  queremos recordar, que desde el decreto del 2009 no se ha realizado ni un 25% de las reformas que se iban a realizar, por lo tanto denunciamos por un lado, el descontrol por parte del CSN en estos tres últimos años, y por otra lado (sin haber acabado las actuaciones anteriores) que de por buena la actual situación de la central, habiéndose detectado incontables anomalías y fallos en dicha central. Sin obviar que la Comisión Europea todavía está valorando los resultados de las pruebas de estrés llevadas a cabo en esta central. Por esto, pedimos una al CSN que rectifique su informe y que se realice una nueva evaluación, que sea rigurosa y exhaustiva.
 

Al mismo tiempo siguiendo los dictados en materia de energía de FAES presidida por Aznar y los intereses de las grandes empresas eléctricas como Endesa e Iberdrola, el ministro Soria ha decretado la paralización del desarrollo de las energías renovables retirándoles en adelante las primas y ayudas públicas, lo cual tendrá graves consecuencias medioambientales y para el futuro de este sector económico, con la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.
 
La central nuclear de Santa María de Garoña, ubicada en el Valle de Tobalina (Burgos) a escasos kilómetros de Euskal Herria, fue inaugurada por Franco en 1971. Es la más antigua y la única central en funcionamiento de la “primera generación”: Vandellós 1 fue cerrada en 1990 por un accidente y Zorita en 2006 por una decisión política.
 
Kontxa Ondartzan (Donostia)
Desde entonces han pasado 41 años de funcionamiento, plagado de incidentes, averías y accidentes: emisión atmosférica y nube radiactiva en 1975; fuga de 2.880 l. de agua radiactiva en 1981; envío de chatarra contaminada a un almacen de reciclado en 2004; rotura de combustible con liberación de radiactividad al circuito primario en 2007, calentamiento de aguas del Ebro… son algunos de ellos destacados. Desde 1981 vienen detectándose problemas de agrietamiento múltiple por corrosión intergranular que afecta a elementos fundamentales del a vasija del reactor y otros del circuito primario. Problemas que hoy día siguen sin ser solucionados.
 
Garoña, como toda central nuclear, genera residuos radiactivos para los que actualmente no hay una solución segura en ningún país del mundo. Los residuos de alta actividad de Garoña (entre ellos plutonio, con una vida radiactiva de 250.000 años) fueron llevados durante años a Inglaterra de forma provisional. Desde hace años se almacenan en piscinas en la propia central. Ahora el Gobierno popular ha decidido también construir un “cementerio nuclear”: el Almacen Transitorio Centralizado (ATC) en Cuenca, para los residuos de alta actividad de todas las centrales nucleares del Estado español.
 
Su “vida económica” o período de amortización está cumplida desde hace más de 15 años, por lo que resulta extremadamente rentable para sus propietarios, cuyos costes se limitan al combustible (uranio enriquecido), mano de obra y escasas inversiones de mantenimiento.
 
Garoña no es necesaria y su escasa aportación al sistema eléctrico está ya sustituída por energías renovables y otras convencionales. Su potencia instalada supone apenas el 0,6% del sistema eléctrico español. Su producción, menos del 1,5% de la producción eléctrica, está sustituida hace tiempo por las energías renovables.
 
Garoña se encuentra a escasos kilómetros de Euskal Herria y próxima a grandes núcleos de población como Gasteiz (45 kms. en línea recta) y Bilbao (unos 80 kms.), donde viven cientos de miles de personas. Núcleos que están fuera del escaso margen de previsión del Plan de Emergencia Nuclear de Burgos, que sólo contempla radios de 30 kms. de actuación, frente a los 90 kms. recomendados por EEUU tras el accidente de Harrisburg en 1979 y los 40 que se produjeron en Fukushima.
 

La central nuclear de Garoña es gemela del reactor 1 de Fukushima: conectadas a la red el mismo año (1971), con la misma tecnología (BWM o agua en ebullición), el mismo sistema de contención (Mark-1) y similar potencia (460 y 439 MW, respectivamente). Meses antes del accidente el Director de Mantenimiento de Fukushima 1 y 4 visitaba Garoña y declarado “hemos evaluado la posibilidad de operación de nuestro reactor 1 hasta los 60 años y hemos concluido que es posible”.
 
El Gobierno de Zapatero concedió en julio de 2009 una última prórroga de 4 años, orientada hacia su cierre en 2013, aunque no decretó éste. Nuclenor (Iberdrola y Endesa) había solicitado una prórroga de funcionamiento para 10 años más.
 
Ahora, en lugar de aprender las lecciones de Fukushima, como han hecho en Alemania cerrando inmediatamente las 7 centrales nucleares más viejas de sus 17 en actividad y recuperando el programa de cierre total a plazo, aquí se insiste en prolongar la vida de las nucleares más allá de la racionalidad y el sentido común. En el caso de Garoña, hasta el 2019 y más.  
 
La sociedad vasca, que en su día rechazó la central nuclear de Lemoiz, y las propias instituciones (Ayuntamientos, Juntas Generales, Parlamento vasco) se han manifestado reiteradamente por el cierre inmediato de la central nuclear de Garoña.
 
La central nuclear de Garoña es vieja, insegura, peligrosa, innecesaria y ya está amortizada y sustituída. Es el momento de decretar su cierre sin más demora.
 
Por todo ello, llamamos a la ciudadanía de Bizkaia a manifestarse de forma activa y multitudinaria el sábado 10 de marzo, para unir su voz exigiendo el cierre inmediato de la central nuclear de Garoña.