miércoles, 28 de marzo de 2012

Garoña sigue y mientras la factura sube: ¡revisa tu contador HOY!

Es probable que nos suban la luz el 1 de abril. Para evitar que las Eléctricas nos la cuelen con sus prácticas de siempre, comuniquémosle esta semana los datos de nuestro contador a la Comercializadora.

Es práctica habitual que las Eléctricas regularicen los consumos eléctricos tras subidas de tarifa para cobrarnos a mayor precio consumos de periodos anteriores. Contactemos esta semana con nuestra comercializadora para facilitarle nuestra última lectura del contador, ya sea por teléfono o internet. ¡NO LES REGALEMOS DINERO!
 

Las propietarias de Garoña (a medias configurando Nuclenor) Iberdrola y Endesa logran que se modifique la tarifa eléctrica en su beneficio. Por un lado consiguen que se alargue la actividad de las nucleares (no sólo de Garoña sino también de Almaraz y Ascó(de Iberdrola y Endesa), Confrents (Iberdrola)) (bajo el PSOE) y que ahora aún se quiere alargar más con el PP en el poder y por otro siguen subiendo los precios. El que estas centrales que fueron diseñados para 40 años continuen pasados como en el caso de  Garoña añade el riesgo que ya de por sí encierran (además del de todos esos residuos, extracción de uranio, etc) y como demostró a todo el mundo su central gemela de Fukushima. Así lo ha expresado también la población en la conmemoración del desastre nuclear de Fukushima.


Pero los intereses de las enérgeticas, como el caso de los titulares de Garoña son muy distintos, pues al estar construidas y amortizadas, el gasto es menor y el beneficio muchísimo más. Más aún si tenemos en cuenta que la electricidad producida tanto por centrales hidroeléctricas y nucleares construidas hace más de 25 años se vende al precio de la electricidad producida por centrales de ciclos combinados de gas natural que además de nueva, cuentan con tecnología muy avanzada y cara, y cuyo combustible (gas natural licuado) también continúa subiendo de precio. Ahora, una vez más, encima vuelven a alterar la tarifa para cobrarnos más y embolsarse más por la electricidad que nos venden.

Iberdrola y Endesa han logrado (13 marzo 2012) que el Supremo obligue al Gobierno a subir de nuevo la tarifa de la luz desde enero refacturándose de forma inmediata 904 millones de euros que consideran no pagados, correspondientes al déficit de tarifa extra (a cobrarse vía tarifa en el siguiente periodo) (más sobre el "Déficit tarifario": www.ecologistasenaccion.org/article22295.html). Esta es la tercera vez en menos de dos años que el Tribunal Supremo se pone de parte de las grandes eléctricas en sus contenciosos con el gobierno acerca de la tarifa eléctrica, la segunda en menos de tres meses. Este es un contencioso antiguo por la cual las elécticas demandan pago de un déficit de 21.800 millones de euros al final de 2011 y que se estima alcance los 24.000 millones de euros para 2012. El mismo recurso tuvo lugar en julio de 2010 y 2011. Estas y las demás compañías electricas (agrupadas en UNESA) proponían para este año (2012) cancelar la deuda poniendo “el contador a cero”.

Así el mismo ministro Soria, una vez conocida la decisión del Supremo, indicó que habrá que "tener en cuenta" también los beneficios que  las prórrogas a las nucleares suponen para dichas empresas.

Los consumidores españoles pagan las tarifas eléctricas más elevadas de la Unión Europa (UE), los terceros más caros de la treintena de países europeos (sólo por detrás de Malta y Chipre), habiéndose creado una brecha con respecto a los demás países europeos en los últimos cinco años. Así lo ha denunciado la organización de consumidores Facua la cual pidió  al Gobierno que tome medidas para no cargar más las facturas. Además de la ingerencia en el sistema de fijación de precios de las grandes compañías eléctricas, éste está basado en la especulación, en una subasta de poca fiabilidad.

En el Reino Unido, donde también opera Iberdrola a través de Scotish Power, ésta se vio obligada el pasado enero a reducir en un 5% su tarifa pues todas las demás eléctricas ya la habían reducido debido a las dificultades de las familias por la crisis a pagar (y redujo la electricidad manteniendo la del gas intacta, pero teniéndola que reducir luego cuando se descubrió la jugada). El junio pasado Scottish Power anunció a sus 5 millones de clientes una subida en sus facturas de gas y electricidad del 19% respectivamente.

Además de estas reclamaciones de las eléctricas, debemos recordar muchos beneficios que estas obtienen del erario público y directmente de nuestras facturas como es la compensación por la moratoria nuclear y por la que se nos añade un 0,33% de la tarifa eléctrica a nuestra factura hasta el 2020 (desde 1991 cuando se aplicó la moratoria con una estimación de indemnización de 4.381 millones de euros, de los que ya se han pagado 3.440 millones), o los incentivos por desarrollar energía renovable que en el caso del estado español supusieron en 2010 los 38,17 millones de euros, etc y sin contar con todos los costes asumidos por las instituciones en lo concerniente a seguridad de las centrales, desmantelamiento de dichas centrales o incluso en caso de accidente (a partir de los 700 millones de euros, por negativa de las compañías aseguradoras a asumir los riesgos y que los asume el estado),  transporte y tratamiento de residuos radioactivos, o incluso hasta el 2011 por almacenar uranio (costos de 1998 a 2001: 14 millones de euros), o incluso tasas no cobradas como las últimas correspondientes a vertederos de la Junta de Castilla y León en las que eximió a Iberdrola  (y Endesa, y Unión Fenosa) de pagar 21 millones de euros en los nuevos impuestos, o representación institucional en otros países, contratos, etc por los que el gobierno intercede a la empresa. Y a esto habría que añadir los gastos ocasionados por accidentes, que en caso de ocurrir en la producción nuclear tendrían un efecto económico tremendo como bien lo atestigua Chernobyl en el caso ucraniano.

Y sobre todo, mientras ellas exigen más deinero del gobierno y de nosotrsos clientes, ellas continuan generando beneficios, aumentando los salarios de sus directivos millonarios  construyendo torrecitas, como la actual sede de Iberdrola en Bilbo