Esta
semana coincidía en Bilbo la Junta de Accionistas de Iberdrola y una
conferencia sobre Transición Energética Democrática con distintos
expertos y activistas en varios aspectos relacionados con la
democracia energética.

No podía
ser más significativo pues Iberdrola representa como nadie los
valores contrarios a una concepción democrática de la energía y
por tanto de su transición. Porque Iberdrola se torna cada vez más
monopólica pero hace además que el modelo energético se vuelva
cada vez más monopólico (oligopolio). Iberdrola es potenciadora de
una élite, que entiende la energía como elemento desde el que
producir beneficio, entiende a los consumidores y usuarios como mero
clientes.

De
la misma forma Iberdrola se ha hecho con muchas compañías (Elektro,
Coelba, Celpe y Cosern en Brasil) a precio de ganga, como resultado
de los ajustes estructurales en esos países. Estos ajustes no son
para nada democráticos, pues son las fórmulas empleadas por los
países y empresas ricas, por las instituciones financieras
internacionales, para resarcir deudas, que a su vez ellas tienen en
mayor grado. Los beneficios que allá consigue son a su vez
transferidos a su matriz, y de ahí a su núcleo ejecutivo, con lo
cual, lejos de ser democrática se consolida como más exclusiva, con
claros tintes colonialistas.


De
la misma forma, Iberdrola pertenece al oligopolio eléctrico español,
que impone criterios pero también precios, tarifas que suben sin
cesar y de una forma opaca. La subida de la factura ha sido
constante, coincidiendo además con años de crisis. Sin duda ello
repercute en sus beneficios ascendentes y en los sueldo de su
director y ejecutivos.

Además
Iberdrola en los últimos años ha utilizado en algunas ocasiones
(renovación de permiso de Garoña) una postura beligerante y
amenazante con el gobierno español cuando creía que éste no
complacía sus intereses. El estar e imponer políticas por encima de
gobiernos electos democráticamente es también un atropello de este
valor. Iberdrola además pertenece a distintos grupos de presión
como UNESA o el Foro Nuclear. Iberdrola fue la española que más
dinero destinó a pagos de lobbies en Estados Unidos, aun total de
680.000 dólares en 2016. Igualmente ha sido una de las empresas
españolas (además de Telefónica, BBVA y Santander) que más
reuniones han tenido con altos cargos de la Comisión Europea con el
fin de imponer políticas acordes a sus intereses, lo que es una
grave intromisión en las instituciones democráticas.


Con
Iberdrola también tenemos en Euskal Herria una experiencia dilatada
de proyectos que no son consultados a las poblaciones afectadas, o
cuya oposición es ignorada. Los ejemplos actuales con la posible
re-apertura de Garoña, o de Alamaraz (añadiéndose en este caso la
oposición portuguesa) son significativas. También en el resto del
estado, con otros proyectos como hidroeléctricos como el mencionado
del Sil, el de Jánovas en el Pirineo, etc. y también se replica en
los consorcios en los que participa en grandes proyectos como Belo
Monte, Baixo Iguaçu, Tapajós, etc, o los parque eólicos de
Tehuentepec donde además de oposición nunca se han realizado
consultas. Este hecho es mucho más grave cuando se trata (como en
los casos citados) de ser las poblaciones afectadas indígenas, en
las que la consulta es obligatoria y recogida en las respectivas
constituciones. Son violaciones de derechos democráticos que no se
nos pasan inadvertidos.

De
la misma forma, son responsables también por las enfermedades
producidas por esos gases y emisiones. Unas
7.000
personas mueren en el estado al año a causa de las enfermedades
provocadas por la contaminación del aire.
Iberdrola no
contribuye económicamente a paliar o compensar por ninguna de estas
contribuciones, mientras nunca se duda en divertir beneficios a
accionistas y directivos.
Además
de lo apuntado tenemos que Iberdrola es una de las compañías que
más abusa de una publicidad retorciera y manipuladora, que también
debemos entender como antidemocrática.


Con
todo ello, en una situación de crisis que afectó también a las
energéticas, Iberdrola ha seguido sumando beneficios: en 2016 tuvo
beneficios por 2.705 millones de euros, un 11,7% más que el previo
año! esperando alcanzar los 3.500 millones de beneficios en 2020.
Con tal situación de cortes de suministro, de altas tarifas, de
imposición de modelo, de boicot a las renovables, de transferencia
de capital de otros países, nada puede ser más antidemocrático que
los 2.407 euros la hora que cobra su presidente Ignacio Sánchez
Galán o los
115
millones de euros
que se van a embolsar los 350 ejecutivos que componen la
dirección ejecutiva de Iberdrola.
A
unos se les excluye de un derecho básico como la electricidad
(pobreza energética) mientras otros se hacen de oro con ella.
1Ángel
Acebes (ex-ministro de Interior, ex-secretario general del PP,
imputado en los “papeles de Bárcenas” - 216.000 euros anuales),
Ignacio López del Hierro, marido de la actual ministra de Defensa,
María Dolores de Cospedal (PP) (75.000 euros anuales), Manuel Marín
(ex-presidente del Congreso de los Diputados), Juan María Atutxa
(ex-consejero de Interior del País Vasco, PNV) (más de 46.000
euros anuales), Braulio Medel (viceconsejero de Economía de la
Junta de Andalucía) (300.000 euros) y Georgina Kessel
(ex-Secretaría de Estado de Energía de México).