viernes, 2 de diciembre de 2011

Fuga de vapor radiactivo en Cofrents

Un escape de vapor en el edificio de turbinas, ha provocado un aumento de radiactividad y de temperatura en el mismo, que ha obligado a llevar a la central a parada no programada. Esta radiactividad ha salido fuera de la contención y podría afectar al medio ambiente y los trabajadores. Ecologistas en Acción y la plataforma Tanquem Cofrents [2]han denunciado este hecho.
(De  eologistasenaccion.org)


La central nuclear de Cofrentes dispone de un reactor de agua en ebullición, modelo BWR, que solo cuenta con dos circuitos de agua: el primario y el de refrigeración, al igual que la central de Garoña (Burgos). El circuito primario, cerrado, está en contacto con el combustible, luego los niveles de radiactividad del agua son elevadísimos. Al igual que en Garoña y a diferencia de los reactores de agua presurizada (PWR), los otros seis reactores en territorio español, en el caso de Cofrentes es el vapor de agua del primario el que mueve la turbina, luego el escape de vapor señalado en la nota del CSN implica emisión de material radiactivo al exterior del circuito, concretamente hacia el interior del edificio de turbinas. La central se ha visto obligada a parar para atajar la fuga.
El vapor protagonista del escape proviene de los separadores de vapor, en los que se extraen impurezas para que al edificio de turbinas llegue solo H2O en estado puro. Pero eso no evita que en ese agua existan núcleos inestables – radiactivos – como el hidrógeno-3 (tritio) que se ha esparcido por el edifico auxiliar, con la posible afección al medio y a los trabajadores.
Se trata del décimo suceso notificable que sufre la central en lo que va de año, además de la prealerta de emergencia del mes de marzo. Este tipo de centrales, similares a las de Fukushima-Daiichi, fueron en su día más baratas de construir, pues tienen un funcionamiento más simple y más compacto. Pero por la misma razón son más inestables, y obligan a una exposición a la radiactividad mayor a los trabajadores, en labores de recarga y mantenimiento. Además, como se ha demostrado en el desastre de Japón, el edificio de contención no sirve para contener el material radiactivo en el interior en caso de accidente grave.
Para Ecologistas en Acción, este suceso muestra, una vez más, que los problemas de las centrales nucleares son imposibles de atajar en su totalidad. Teniendo en cuenta que producen unos residuos peligrosísimos que estarán en activo durante miles de años, para los que no hay solución, y que no son necesarias, entre otras cosas porque por su propia naturaleza inflexible, suponen un freno para el desarrollo de las renovables, lo más razonable sería proceder a su cierre de forma escalonada.

Denuncian el mal estado de la nuclear de Cofrentes

La plataforma Tanquem Cofrents [2], que agrupa a los principales grupos ecologistas del País Valenciano, así como otras organizaciones de la sociedad civil valenciana, denuncia que se ha producido esta pasada noche una avería grave en la central de Cofrentes, que la ha obligado a realizar una parada no programada, a pesar de que la información ofrecida por el CSN sólo habla de una reducción de su potencia mayor de un 20%.
La central ha sufrido esta parada después de detectar un aumento de temperatura en el edificio de la turbina a causa de un escape de vapor. Hay que recordar que en las centrales nucleares de tipo BWR (reactor de agua a ebullición), como es la de Cofrentes el vapor de agua que mueve la turbina proviene directamente del núcleo del reactor, es decir, que está en contacto con las barras de combustible de uranio y es por tanto altamente radioactivo. Esto confirma que se ha producido una contaminación radioactiva de, al menos, el edificio de la turbina, lo que supone que este accidente tenga al menos un grado 1 en la escala INES de accidentes nucleares. La turbina se encuentra además fuera del edificio de contención, que es el que está diseñado para impedir la extensión de la radiactividad en caso de accidente del reactor. Lo que no se ha comunicado aun es si esta contaminación radioactiva ha salido también al exterior del edificio de la turbina.
Hay que destacar que este accidente se ha producido a sólo dos semanas de la puesta en marcha de la central después de una parada de 48 días, que ha sido más larga de lo normal, para realizar recarga del combustible y operaciones de mantenimiento. El hecho de que una central con el mantenimiento recién realizado sufra un accidente de este tipo pone de manifiesto el grado de deterioro que sufre la central, que ya tiene 27 años de funcionamiento, a pesar de que estaba diseñada en un principio para una vida de 25 años, y la irresponsabilidad del ministerio de Industria y del CSN al renovarle la licencia de funcionamiento en marzo de este mismo año por 10 años más.
Desde Tanquem Cofrents demandamos a Iberdrola, la compañía propietaria de la central, y al CSN transparencia absoluta sobre este accidente y las consecuencias que pueda tener para los trabajadores de la central y la población de su entorno, y reiteramos la exigencia del cierre inmediato de la central a causa de su peligrosidad y dado que existen sobradas fuentes alternativas para suplir su producción.